Usuarios,
apuntando a una salida laboral. ¡NO!: Deseo formar individuos críticos,
sé que es difícil encontrar el momento para el fomento de la inteligencia,
enfrascados como se está en dominar los nuevos términos, en instalar
las nuevas versiones, en cambiar de sistema operativo cada vez que la
gerencia de marketing de alguna de la empresa que domina el mercado
mundial, lo considera conveniente. Si me dejo tentar estaré formando
"Operadores" o más bien "Consumidores codiciosos", si se tiene en cuenta
la obsesión que solemos tener por "la última versión". Claro, para obtener
alumnos normalizados existe un enorme arsenal de material didáctico,
métodos, guías y manuales. No requiere demasiada innovación ni demasiado
esfuerzo y, a los ojos de padres y directivos, se mostrarán constantemente
resultados directos y productos prolijos, profusos. Para el afuera,
la calidad de la educación habrá mejorado. Pero veamos... esta característica
no hace más que agregar un nuevo ladrillo a la pared que de una táctica
educativa que no ha variado prácticamente desde el medioevo, cuando
la oratoria fue la única forma para transmisión las cogniciones y la
memorización, el almacenamiento de datos la forma de acceder a la cultura.
Usar las computadoras como recurso no garantiza por sí solo un uso productivo.
Es más: algunos "usos" pueden resultar aún más improductivos e ineficaces
como aquello de "aprender lo que se usa el de al lado" o arrojarles
un enlatado conductista. "Se intenta no preparar al escolar de manera
tan precisa y específica. Creo que la escuela no debe formar para el
puesto sino para el trabajo". Las computadoras como máquinas que amplifican
extraordinariamente las capacidades intelectuales deben ser usadas como
nuevos medios tanto en las humanidades como en la ciencia; en las ciencias
para vincularlas más a lo espiritual. Adoptando así un papel integrador
y digno. Es necesario sin duda, humanizar las máquinas y no tecnificar
la mente de los chicos. Toda educación debe tender a que el que aprende
ejerza en forma responsable su libertad. El crecimiento indiscriminado
de la inteligencia, sin un enriquecimiento paralelo de los valores Morales
y éticos no es el objetivo de una autentica educación. Es necesario
que lo conceptual se vincule claramente con lo instrumental. El sistema
educativo actual tiende, mediante un estilo autoritario, a la transmisión
de información con vistas a su uso directo en los sectores productivos
y la sociedad actual se caracteriza por un materialismo salvaje y caníbal
donde los valores se han reemplazado por anhelos de ascenso económico
y posicionamiento social. Los objetivos son cada vez más individualistas
y el trabajo en sí pierde significado si no se enfoca hacia un peldaño
más en la escalera de los privilegiados. Los cambios se generan desde
lo pequeño y cotidiano, siendo objetivo central de este taller realizar
un aporte para descubrir que la transformación es una responsabilidad
de todos, que todos somos responsables en mejorar nuestra educación,
nuestro futuro, nuestra propia sociedad.